Devocionales Matutinos

El Héroe Se Va a la Selva

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Versículo:

«Ahora, pues, díganme si van a ser buenos y sinceros con mi amo, y si no, díganmelo también, para que yo sepa lo que debo hacer» (Génesis 24: 49).

Terminados los estudios, algo inesperado les ocurrió a los recién casados. Cierta pareja que tuvo dificultades en su relación tenía un bebé y no querían que la criatura sufriera por lo que los padres estaban pasando. Entonces el bebé fue ofrecido en adopción a Unia y a su esposa; ellos lo tomaron. Cabe decir que en el Pacífico la adopción es un fenómeno muy común y no hay distinción en la sociedad entre los hijos naturales y los adoptados.

Tan a tiempo, Unia recibió un llamado para plantar iglesias en la zona de Sepik, otra zona remota y muy austera en el noroeste de Papúa. «No creo que sea sabio que Julie vaya conmigo ahora, especialmente con este bebé», se dijo Unia a sí mismo. Por lo tanto, le manifestó a la Misión que él viajaría solo al nuevo distrito sin su esposa. Extrañamente, tras apenas seis semanas con el bebé, la madre cambió de opinión y vino acompañada de otras personas para recoger el bebé de la casa de Unia y Julie. Después descubrieron que la madre había acordado recoger el bebé porque lo vendería a otras personas. Unia y Julie lloraron mucho. «Señor, por favor, danos un bebé. Yo quiero que me des un hijo», oró Unia.

Aunque ya no tenían el bebé, Unia seguía pensando en los riesgos de que Julie fuera con él a Sepik. Por otro lado, para la familia de Julie y su comunidad era un orgullo que su hija hubiera concluido una carrera, algo que en una nación como Papúa no es muy común. Si la muchacha iba a un lugar tan agreste, eso heriría su orgullo. ¿Qué podría hacer Unia? «Ya sé; voy a darle un regalo a la familia», pensó. Ahí les explicaría las implicaciones de ir a Sepik.

Aunque en el Pacífico Sur se acostumbra que el novio y su familia entreguen una dote a la familia de la novia, lo que Unia pensó entregarles no era una dote. Era una forma de manifestar gratitud por haber criado a su hija y tener la disposición de entregarla para servir a Dios en el ministerio. Unia les explicó que irían a trabajar a un lugar distante y en extremo desprovisto. Cabía la posibilidad de que no vieran a su hija en mucho tiempo o que quizás ya no la vieran si algo pasaba. ¿Aceptarían esto los padres de Julie?

Devocionales del Viernes, 16 de octubre de 2026 ›