Devocionales Matutinos

El Héroe y los Borrachos

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Mira con bondad a este siervo tuyo, y sálvame, por tu amor» (Salmos 31: 16).

Julie y el bebé estaban adentro de la carpa. Unia terminó su oración con un confiado amén y se dispuso a dormir. En eso, una intensa luz los alumbró. Era un vehículo todoterreno. Dada la condición tan mala de los caminos en Papúa, no se puede transitar por las carreteras a menos que se use un todoterreno. Y no se esperaba que hubiera vehículos en tránsito a esa hora de la noche, pues era muy tarde. Lo que Unia y su esposa no advirtieron es que había una pequeña aldea cercana de donde venía el todoterreno; los misioneros estaban tan agotados que no advirtieron la aldea y montaron su carpa en el camino a poca distancia de ahí.

Se trataba de unos jóvenes que habían tomado el vehículo del padre de uno de ellos, compraron licor y se dispusieron a terminar de beber las botellas que habían comprado en algún lugar de la selva. Los muchachos venían borrachos y casi embistieron a Unia y a su familia cuando manejaban por el camino. Los del todoterreno se asustaron, pero después se enojaron por la potencial desgracia que pudo haber sucedido.

Unia se levantó y los muchachos le hablaron con menosprecio. Entonces se oyeron los gritos de alguien que les hablaba; era una persona que venía corriendo hacia ellos. Era el chamán, quien vio a los muchachos salir de la aldea y corrió para alcanzarlos. El chamán se acercó a la ventana del vehículo y les habló del misionero y de su bebé enfermo. Les contó cómo habían venido desde Sepik y que necesitaban ayuda urgentemente. Los borrachos parecían entender.

-¿Este vehículo va a viajar a Balimo mañana?-preguntó el chamán. -Sí-respondió uno de ellos.

-¿Tendrían lugar para llevar al misionero y su familia?

-Yo creo que sí, pero hay que hablar con el dueño.

Al otro día, muy temprano, Unia y su familia se encontraron con los del vehículo. El todoterreno estaba ya bastante cargado, pero aceptaron llevarlos. Los del vehículo no se explicaban cómo habían llegado a encontrarse con el misionero y su familia, pero Unia, Julie y el bebé ya estaban adentro y con destino a Balimo. Y no solo ellos, sino que el chamán también los acompañaba, porque en la cultura melanesia, si uno acepta ayudar a alguien, debe velar por su bienestar hasta que todo esté arreglado. El chamán tenía que asegurarse de que los misioneros llegaran con bien a Balimo.

Devocionales del Viernes, 23 de octubre de 2026 ›