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Versículo:«Jesús anduvo haciendo bien y sanando a todos los que sufrían bajo el poder del diablo. Esto pudo hacerlo porque Dios estaba con él» (Hechos 10: 38).
Unia se dio cuenta del enojo de los brujos y notó que ciertos chamanes estaban rondando la casa. Se sabía entre la comunidad que los chamanes tenían el encargo de ver cómo perjudicar a la pareja. Unia no le dijo nada esto a Julie, sino hasta mucho después. No quería inquietarla con algo que le traería pesar a su corazón.
«¿Qué andan haciendo ustedes por acá?», les preguntaban los vecinos a los chamanes. «Ustedes no tienen nada que hacer aquí. Váyanse, y dejen en paz al misionero. Si ustedes le hacen daño están atacando a papá Yoba». Papá Yoba era el líder del clan y quien originalmente les había dado tierra y casa cuando llegaron. Para papá, Yoba, Unia y Julie fueron sus hijos veintinueve y treinta. Más aún, papá Yoba también era un chamán y no permitiría que nada les pasara. Así que los chamanes decidieron retirarse y dejarlos tranquilos.
Las noticias del ministerio de Unia y Julie se fueron extendiendo, y reportes positivos llegaron a la propia Misión adventista en Sepik. Fue ahí cuando la administración de la Misión tomó la decisión de contratar a Julie como empleada del Ministerio de Salud, lo que significaba que habrían de salir de su lugar en la jungla para venir al poblado donde estaba la Misión. La gente de la aldea se quedó muy triste por la noticia y todos ellos formaron una fila a la orilla del río para decir adiós cuando los misioneros salieron de ahí con sus pertenencias. Unia se hizo cargo de otro distrito en su rol de pastor, mientras que Julie estaba al frente del servicio médico.
Pasado el tiempo, la Misión adventista comisionó a Unia con un encargo en otra aldea más allá de donde él y su esposa habían ministrado antes; debía recoger ciertos alimentos de una familia que tenía un enfermo en el poblado bajo el cuidado de Julie. Unia iba a ir al lugar navegando por el mismo río Sepik, que es el río más largo de toda Papúa Nueva Guinea. Tendría que pasar frente a la aldea donde habían realizado su ministerio poco tiempo atrás. Se despidió de su esposa y le explicó que el viaje le tomaría algunos días, sin poder precisar cuántos. Poco sabía lo que le esperaba al llegar a aquella aldea en el río.