Devocionales Matutinos

Un Pasaporte Perdido y el Plan de Dios

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Yo, el Señor tu Dios, soy quien te toma de la mano, quien te dice: Nada temas, porque yo soy tu auxilio, Isaías 14: 13. Mis planes no son sus planes, mi proyecto no es su proyecto [...]. Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así se alzan mis proyectos sobre los de ustedes, así superan mis planes a sus planes, Isaías 55: 8, 9.

EL ESTÓMAGO DE ERIKO se hizo nudo cuando se dio cuenta de la realidad. Ahí mismo en la iglesia, alguien le había robado su bolso con su pasaporte y otros documentos. Ahí estaba ella en Mongolia, a miles de kilómetros de su casa, con la misión de cantar en una reunión evangélica. Era una de las ocho integrantes de un conjunto de cantantes.

Las Ángeles Doradas habían ayudado en la iglesia más grande en la capital de Mongolia. Las reuniones habían atraído a una gran cantidad de jóvenes y al final de cada una, las Ángeles Doradas acostumbraban salir y saludar al público.

Eriko no se sentía bien esa noche y con las prisas por volver a la parte de atrás, había dejado su bolso en una silla. Para cuando terminó de saludar a la última persona, el bolso había desaparecido. Eriko sintió mucha ansiedad, sin embargo, recordó las palabras de su madre: «Sé siempre agradecida, sin importar lo que suceda». Pudo hablar con fe cuando sus amigas se enteraron de lo sucedido.

Temprano a la mañana siguiente, Eriko recibió ayuda para ir a la embajada japonesa, donde le dijeron que presentara un reporte policiaco. La ignoraron en la estación de policía local, pues no hablaba mongol. Al preguntarse qué podía hacer, una amable mujer se le acercó y comenzó a hablar en japonés. Ayudó a Eriko a llenar los papeles necesarios que estaban en mongol.

Eriko trató de conseguir la ayuda del señor Yadomi, un recién converso, pero estaba ocupado. Al día siguiente, Eriko recibió su nuevo pasaporte. Como el señor Yadomi no estaba, ella sintió la impresión de dejarle una nota de agradecimiento. Se sorprendió mucho cuando Yadomi llegó a la iglesia, pues no había asistido desde hacía tiempo debido a problemas del idioma. Explicó que la tarjeta de agradecimiento que le había dejado Eriko, con una fotografía del Hospital Adventista de Tokio, había sacudido su memoria y despertado su conciencia, para que volviera a la iglesia. Ahora Eriko entendía por qué había perdido su pasaporte.

Eriko Suzuki

Devocionales del Miércoles, 27 de diciembre de 2017 ›