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Versículo:Naamán fue a contarle al rey lo que la muchacha israelita había dicho (2 Reyes 5:4).
Naamán era el jefe del ejército y un hombre respetado por el rey sirio. Este había derrotado a los ejércitos de Israel y causado la muerte Después de esto, en una de sus invasiones a Israel, llevó cautiva a una niña que ahora era ayudante de su mujer.
Esa niña, aunque lejos de su casa, era un testimonio de Dios, ya que era fiel en el trabajo y había conquistado la confianza de su señora. Cuando supo de la enfermedad de Naamán, sintió gran tristeza y sugirió que se encontrara con el profeta Eliseo.
Confiando en la niña, Naamán buscó la autorización del rey para ir a Israel. Además de la autorización, Ben-adad escribió una carta de recomendación al rey de Israel para que Naamán fuera curado. Al leer la carta, el rey de Israel se asustó, rasgó sus vestiduras y vio en ese hecho una amenaza. Cuando el profeta Eliseo se enteró, envió un mensaje al rey cuestionando su miedo y pidiendo que le enviara a Naamán.
No fue sin dudar que Naamán se lavó siete veces en el río Jordán y así fue curado de la lepra. Inmediatamente, quiso recompensar al profeta Eliseo con hermosos regalos, pero el hombre de Dios no los aceptó.
Pero Giezi, siervo de Eliseo, que durante años había tenido la oportunidad de desarrollar el espíritu de abnegación de su maestro, se dejó llevar por la codicia. Mintiendo, dijo que Eliseo había pedido plata y vestidos para dos muchachos recién llegados.
Recibiendo de buen grado lo que había pedido, Giezi escondió todo y dijo a Eliseo que no había salido de allí. Instantáneamente, el siervo fue castigado por su codicia y por las mentiras: se volvió leproso.
En el relato podemos percibir diferentes actitudes en estas tres personas: 1. La niña cautiva conocía al Dios verdadero y, aun en tierra extraña, dio testimonio de él como sierva dedicada, íntegra y afectuosa, sugiriéndole a su bamo que fuera a ver al profeta para ser curado.
2. El rey, líder del pueblo de Dios, en lugar de poner su confianza en el Dios todopoderoso, no vio en la carta una oportunidad para dar testimonio, sino una amenaza.
3. Giezi, vio en el milagro una oportunidad para obtener una ventaja económica. Después de la demostración del poder divino que había ablandado es el corazón de Naamán para adorar al Dios verdadero, el siervo de Eliseo fue una piedra de tropiezo.
¿Cuál es tu actitud frente a las dificultades? ¡Que siempre veas en ellas oportunidades para dar testimonio!