¿Ayunamos?

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre (Mateo 4:2).

A través del ejemplo de Jesús tenemos la prueba de que cualquiera de nosotras puede ser victoriosa ante la tentación. Cuando enfrentaba tentaciones, Jesús tenía el hábito de abstenerse de alimentos y dedicarse a la oración, y siempre vencía. El ayuno es una excelente preparación para que nuestra mente pueda percibir mejor la Palabra de Dios.

Elena de White dice los siguiente: "Se han comprendido puntos difíciles de la verdad presente por los fervientes esfuerzos de unos pocos que se dedicaron a la obra. El ayuno y la ferviente oración a Dios han movido al Señor a abrir el entendimiento de ellos sus tesoros de verdad" (Testimonios para la iglesia, t. 2, pág. 574).

Cuando necesitamos ayuda divina especial, el ayuno también es un poderoso aliado. "Para ciertas cosas, el ayuno y la oración son recomendados y apropiados. En la mano de Dios son un medio de limpiar el corazón y de fomentar la buena disposición". ¿Y deberíamos abstenernos también de alimentos varios días cuando ayunamos? "El ayuno verdadero, recomendable para todos, es abstinencia de todo alimento estimulante y el debido consumo de alimentos sencillos que Dios ha provisto en abundancia" (White, Consejos sobre el régimen alimenticio, pág. 210). Podemos ayunar también eligiendo alimentos sencillos, dejando de lado los estimulantes.

Tengamos en cuenta que ayunar no conlleva en sí mismo un potencial milagroso. "Todos los ayunos del mundo no asumirán el lugar de la sencilla confianza en la Palabra de Dios. [...] No se les pide que ayunen cuarenta días. El Señor ayunó por ustedes en esta forma en el desierto de la tentación. No habría virtud en un ayuno tal; pero hay virtud en la sangre de Cristo" (Consejos sobre el régimen alimenticio, pág. 211).

El ayuno puede servir como remedio para la enfermedad, pero no necesariamente como está divulgado en los medios de comunicación. Un buen consejo aparece en el libro El ministerio de curación, de Elena de White: "En muchos casos de enfermedad el mejor remedio para el paciente es un ayuno que omita una o dos comidas, para que los agotados órganos de la digestión descansen un poco. Muchas veces el seguir durante algunos días una dieta de frutas ha proporcionado gran alivio a personas que trabajaban intelectualmente; y un corto período de completa abstinencia, seguido de un régimen alimentario sencillo y moderado, ha restablecido al enfermo por el solo esfuerzo de su naturaleza. Un régimen de abstinencia por uno o dos meses convencerá a muchos pacientes de que la senda de la sobriedad es la senda de la salud" (pág. 180).

¿Ya experimentaste los beneficios de ese ayuno?