Devocionales Matutinos

Racionalizando los Conflictos

Hoy

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Versículo:

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús (Filipenses 2:5)

En Proverbios se explican por lo menos cinco motivos que hacen que un conflicto sea destructivo:

1. Orgullo. Proverbios 13:10 dice: "El orgullo solo genera contiendas". Antes de la contienda, analiza si la principal causa de la discordia no es alimentar tu propio ego o defenderte de un ataque. Si la respuesta es sí, detén la cuestión. En el matrimonio y en las relaciones entre padres e hijos se propician las discusiones que, en el fondo, son motivadas por el orgullo. "Si se pusieran a un lado el orgullo y el egoísmo, cinco minutos bastarían para eliminar la mayoría de las dificultades" (Elena de White, Primeros escritos, pág. 150).

2. Rabia. De acuerdo con Proverbios 15:18: "El que es iracundo provoca con tiendas; el que es paciente las apacigua". Normalmente existe rabia cuando las discusiones comienzan. Y, a veces, no está relacionada con la discusión, sino con cuestiones anteriores no resueltas. 

3. Palabras duras. "La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo" (Prov. 15:1). A veces basta una simple palabra áspera para comenzar una discusión. Los cónyuges, hermanos, padres, hijos y amigos heíntimos se conocen los unos a los otros y sus puntos sensibles que pueden desestabilizarlos. De cualquier manera, necesitamos mantener siempre nuestras palabras bajo control, evitando conflictos innecesarios. Es o importante reducir los momentos de tensión y solucionar los problemas.

4. Reacciones impulsivas. En Proverbios 25:8 Salomón dice: "no lo lleves de inmediato al tribunal, pues ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te pone en vergüenza?". Gran parte de las discusiones se originan por actitudes impulsivas. Es sabio contar hasta diez, respirar profundamente, dar una vuelta y tomar aire en lugar de dar lugar a la impulsividad y arrepentirse después.

5. Interferir en los conflictos ajenos. Proverbios 26:17 dice: "Meterse en pleitos ajenos es como agarrar por las orejas a un perro callejero". Cuando vemos a personas cercanas a nosotros enfrentando conflictos, tendemos a querer ayudarlas. No siempre es prudente interferir en conflictos ajenos. Es prudente conocer ambas versiones antes de tomar partido.

Sé sabia y virtuosa, y evita conflictos, discusiones e intrigas innecesarias. ¡Actúa como lo haría Jesús!

Devocionales del Martes, 6 de octubre de 2026 ›