Devocionales Matutinos

Preparación para una Gran Obra

Hoy

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Versículo:

El Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien [...] mientras José vivía en la casa de su amo egipcio (Génesis 39:2).

José, el anteúltimo hijo de Jacob, había perdido a su madre en el nacimiento de su hermano menor. Era dócil y obediente, y se transformó en el hijo preferido de su padre. Esto generó celos en sus hermanos. Vendido por ellos a una caravana de comerciantes de parentesco distante, José fue llevado a Egipto, donde enfrentó pruebas y tentaciones, como la de la sagaz mujer de Potifar que buscó-en vanoseducirlo. Como no tuvo éxito, le contó su versión al esposo, el cual -aunque no muy convencidoenvió a José a la prisión.

Es muy probable que José no haya entendido el motivo de tantos reveses. Aun así, decidió ser fiel a Dios.

Muchas veces tampoco comprendemos el trabajo que Dios está haciendo en nosotras, esculpiendo nuestras vidas para cumplir sus propósitos. Probablemente te veas como una buena persona, como lo era José. Pero para que José cumpliera con los propósitos divinos, necesitó limar algunas aristas de su carácter y se transformó en un hombre más autónomo, más determinado. El hecho de que José haya sido el hijo preferido de Jacob, lo transformó en un niño mimado. Eso no ayudaba para que se convirtiera en el líder que Dios necesitaba para cumplir sus propósitos.

Al sufrir injusticias en el ambiente familiar y social, José permitió que Dios lo amoldara. Aun cuando sabía que sus hermanos eran responsables por las desgracias que sufría, las pruebas divinas le enseñaron a no ser del tipo mediocre que vive culpando a los demás. Dios quería enseñarle a sobreponerse a sus verdugos e injusticias sufridas, desarrollando actitudes positivas, proactivas y cristianas.

José aprendió a asumir sus responsabilidades en el curso de su historia. Por eso perdonó a sus hermanos.

Imagínate si José se hubiera tirado en una de las esquinas de la prisión, se hubiera cruzado de brazos con la "cara larga" y hubiera dicho: "¡Mis hermanos me las pagarán!". Hubiera cerrado las puertas que le permitirían aprender y aceptar los planes divinos. Pero, en lugar de eso, hizo lo mejor en todas las circunstancias. Conoces el fin de la historia.

¿Has sufrido injusticias? No te cruces de brazos ni te veas como derrotada. No desistas de seguir dando lo mejor de ti. Alguien puede haberte tratado de manera injusta, pero tú defines cómo seguirá tu historia.

Dios te está preparando para una gran obra. Permite que el Espíritu Santo trabaje en tu vida y cumpla su objetivo en ti.

Devocionales del Miércoles, 14 de octubre de 2026 ›