Devocionales Matutinos

Callo en la Cabeza

Hoy

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos (Lucas 11:1).

La ciudadela de El Cairo es uno de los puntos turísticos más populares en Egipto. Fundada en 1176, por Saladino, famoso líder musulmán, se mantuvo como sede del gobierno egipcio durante casi setecientos años. En lo alto de esa fortaleza está la colosal Mezquita de Mehmet Alí, o Mezquita de Alabastro, del siglo xix, hecha de bloques y revestida de alabastro.

Sentada en el suelo de esa mezquita, escuché al guía egipcio hablando de la religión islámica: "Donde el musulmán se postra, allí es una mezquita. En el islamismo, los fieles son llamados a orar cinco veces al día, diariamente. Muchos musulmanes llegan a tener callos en la cabeza..."

En los horarios predeterminados de oración, desde las torres de las mezquitas se emite un llamado. En Egipto y en los barrios árabes de Israel, presencié algunas veces ese llamado y vi cómo varios hombres y mujeres, dejando sus actividades para ir hasta la mezquita o extender en algún lugar sus alfombras en el suelo, hacían sus plegarias.

Durante casi quince minutos, con la cabeza en dirección a la ciudad de la Meca (en Arabia Saudita), se arrodillan y tocan varias veces el suelo con la cabeza.

Ya había visto en los rincones de aeropuertos y otros lugares, a musulmanes arrodillados sobre una alfombrita haciendo sus oraciones. Pero nunca había escuchado hablar de los callos en la cabeza.

Esos callos o marcas enrojecidas, a veces en proceso de cicatrización, son causados por el golpe que da la cabeza contra el piso durante las oraciones. No todos los musulmanes los exhiben. Según lo afirman los egipcios, son más comunes en El Cairo.

Jesús, nuestro mayor ejemplo, no tenía horarios marcados para orar, pero mantenía el hábito de orar siempre. Se retiraba a lugares solitarios -como a montes y al desierto- durante el día, en la madrugada o durante toda la noche, según sentía la necesidad de comunicarse con su padre.

E, inspirado por la vida de oración de Jesús, uno de los discípulos le pidió que les enseñara a orar. En respuesta, Jesús no solo les dio la oración modelo, sino también enfatizó la importancia de perseverar en la oración, pues nuestro Padre está ansioso de responder.

Puede que no tengas un callo en la cabeza o en las rodillas que exponga tu hábito de hablar con Dios, pero te invito a que tu carácter esté marcado cada día por una vida activa de oración.

Devocionales del Viernes, 23 de octubre de 2026 ›