Hoy
Pablo Recupera La Vista
Niños · Del libro Mi Maravilloso Jesus
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes (Colosenses 3:13).
Saulo creía que obedecía a Dios mientras perdirigía a Damasco con la intención de arrestar a más creyentes. De repente, una luz brillante del cielo lo rodeó y se cayó del caballo que montaba. Luego escuchó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Para su sorpresa, era Jesús quien le hablaba.
Los hombres que iban con Saulo se quedaron muy asustados, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Por fin, Saulo se puso de pie, pero no podía ver nada. Entonces, lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Ahí vivía un seguidor de Jesús que se llamaba Ananías. Él fue y entró en la casa donde estaba Saulo y, al llegar, le puso las manos sobre la cabeza para que pudiera ver. Dios perdonó a Saulo y cambió su vida.
Actividad. Forma un círculo con tu familia, toma una pelota y dásela a uno de los miembros. Este contará una pequeña historia en la que haya perdonado a alguien; al terminar, le lanzará la pelota a otra persona, quien hará lo mismo. El proceso se repetirá hasta que todos hayan participado.
Oración. Señor, ayúdame a perdonar como tú me perdonas. En el nombre de Jesús, amén.