¡ES MÍO!
Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA
A los que me aman, les correspondo, a los que me buscan, me doy a conocer. Conmigo están las riquezas y la honra, la prosperidad y los bienes duraderos (Proverbios 8: 17, 18).
Hace algunos años viajé a la ciudad de Nueva York. Después de visitar algunos lugares turísticos, fui a comer al restaurante Juniors para probar su famosa torta (pastel) de queso. No sé si alguna vez has estado en la Costa Este de los Estados Unidos, así que asumo que Junior's nada significa para ti. Pero el lugar es reconocido por preparar una deliciosa torta de queso, así que me emocionó mucho ira probarla.
Después de cenar, salí un rato a respirar aire puro y me topé con «Clay», que me extendió una taza para que le pusiera ahí algunas monedas. Antes de abrir mi billetera y sacar un dólar, miré alrededor para asegurarme de que no era una trampa. Un dólar era todo lo que tenía en ese momento. (Tengo el mal hábito de nunca llevar efectivo.)
El aire estaba frío, el cielo estaba nublado, y en ese momento comenzó a caer un suave chubasco. No era para salir corriendo en busca de refugio, pero sí lo suficientemente molesto como para asombrarse de que alguien pudiera sobrevivir en la calle con ese clima tan miserable.
No quería darle solamente un par de monedas y seguir mi camino. Tal vez Dios había hecho que lo encontrara para que yo hiciera algo más, así que empezamos a conversar
-¿Eres de Nueva York? -pregunté.
¡Sí! -me contestó, alegre de que alguien le hablara-. Crecí cerca de aquí, pero me metí en problemas. Tenía un buen trabajo y no me faltaba nada. Pero me hice adicto a las apuestas.
¡En ese momento deseé que me devolviera el dólar!
-Perdí mi apartamento y todo lo que tenía, simplemente perdí mi vida apostando -continuó. Yo no estaba seguro de poder ayudarlo, pero le prometí que oraría por él. Había adquirido una adicción grave que deseaba superar, pero no podía lograrlo sin ayuda. Por lo menos fue honesto.
La historia de Clay me recuerda que tener dinero nada significa sino tenemos sabiduría para usarlo. La sabiduría te ayuda a administrar los recursos que Dios te da.
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Proverbios 7-9
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