Devocionales Matutinos

Pan del Cielo

Hoy

Adultos · Del libro Por su Gracia

Versículo:

«Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no» (Éxodo 16: 4).

¿Alguna vez has estado en un desierto? ¿Quizá en un lugar muy seco? No hay arroyos, el calor es intenso y la comida es muy escasa. ¿Te puedes imaginar dar de comer a más de 2 millones de personas en el desierto? Sin la infraestructura necesaria para importar los alimentos de otros lugares, es imposible. Ahora añade dar de comer a esta muchedumbre no solo una vez, sino durante cuarenta años. Humanamente hablando es imposible.

Pero Dios, el Señor de lo imposible, puede hacer esto y mucho más. La santa Biblia señala que Dios le dio instrucciones a Moisés de manera detallada y le dijo a su siervo que le daría al pueblo de Israel un pan del cielo que se llamaría maná. Todos los días los israelitas saldrían al campo abierto para recoger por persona lo suficiente para consumir ese día.

No podían dejarlo guardado para el siguiente día porque se echaría a perder y se llenaría de gusanos; sin embargo, para el viernes, deberían de recoger el doble porque el sábado no caería maná. Deberían hacer provisión para el sábado durante el viernes y Dios haría que no se echara a perder para que pudieran reconocer el poder de Dios al mismo tiempo que serían probados para ver quién obedecería sus mandatos. ¿Te puedes imaginar que pasó? Efectivamente, muchos desobedecieron a Dios sin seguir sus instrucciones y guardaron maná entre semana, el cual terminó lleno de gusanos; otros salieron al campo el sábado a recoger maná y no encontraron nada.

El hombre siempre está cuestionando los mandatos de Dios. Es una lucha interna el estar dudando de sus indicaciones. ¿Por qué Dios te pide esto? ¿Por qué dice aquello? Pareciera que como raza humana todos están destinados a ser desobedientes a los mandamientos de Dios. En la santa Biblia Dios te ha pedido respetar y guardar el sábado como día de reposo para adorarlo, pero millones tienen uno y mil argumentos para no hacerlo. Les parece un día común, un día como algún otro y creen que es absurda la obediencia que Dios exige sobre la preservación del sábado como día santo.

¿Y tú? ¿Cuál es tu pretexto para no obedecer los mandatos de Dios? Todos los israelitas que no obedecieron en el desierto ejercieron su derecho de libre albedrío y Dios lo respetó, pero ninguno de ellos entró a la tierra prometida. Dios no te obligará a obedecerlo y respetará tu derecho de libre elección, pero tampoco podrás entrar al reino de los cielos, porque el derecho de Dios es llevar a su reino a quienes le sean fieles. ¿Cuál será tu decisión? Es mi deseo que el Señor te bendiga y te ayude, porque todo es por su gracia.

Devocionales del Martes, 13 de octubre de 2026 ›