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Versículo:«He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel» (Éxodo 17: 6).
Después de varios días de jornada por el desierto, el pueblo de Israel nuevatuvo sed, pero no había agua para beber. Armaron un motín contra Moisés exigiéndole agua y era tanto su enojo que Moisés temió ser apedreado por ellos. «¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?» (vers. 2). El verdadero carácter sale a relucir cuando estás en medio de problemas. Puedes permanecer tranquilo cuando las cosas están bajo tu control, pero cuando te sientes vulnerable tu temperamento impulsivo revela lo que hay en el corazón.
Seguramente has conocido a más de una persona que en condiciones normales era amigable y comprensiva, pero cuando fue puesta en crisis salieron manifestaciones desconocidas de su personalidad. En la Iglesia suele suceder lo mismo; puede que te encuentres con hermanos amables que se tornan hostiles cuando la junta toma una decisión que los afecta de forma negativa. Cuando un líder debe ejercer su liderazgo se lo critica duramente y en muchas ocasiones pierde amigos.
Podrías concluir que es difícil mantener la calma cuando estás hambriento o sediento y que es mucho más complicado cuando tus pequeños lloran porque sus labios están secos y sin una gota de agua; sin embargo, Dios había dado suficiente evidencia al pueblo israelita de que estaba con ellos. ¿Por qué gritar, murmurar y tentar al Señor? ¿Está Jehová contigo o no? La pregunta se vuelve ilógica y por supuesto desafiante. ¿No había hecho el Señor suficientes milagros? ¿No estaba la nube sobre sus cabezas? ¿Cuántas y cuántas evidencias más se pueden enumerar?
El Señor nuevamente habló con su siervo y le dio las instrucciones necesarias. Delante de todo el pueblo, junto con los ancianos, Moisés se colocó frente a la peña de Horeb, la golpeó y torrentes de agua fluyeron para saciar la sed de millones de personas y animales. «¡Ahora sí confiamos! ¡Dios está con nosotros!» ¿Hasta cuándo durará esa confianza? ¿Hasta la próxima crisis? Confiar en Dios es depositar tu vida en sus manos. Las cosas buenas que te puedan suceder no siempre serán así, pero sabrás que lo que pase es lo mejor que Dios quiere hacer por y contigo.
Mi querido amigo, quizá estás atravesando un problema que te hace murmurar, criticar y desconfiar del Señor, pero él está ahí, contigo. La roca representa a Jesús, tu salvador, a la fuente de agua viva en cuyos torrentes se pueden saciar millones de su sed espiritual de amor y salvación. Pídele al Señor te ayude a mirar más allá de tus problemas y ora pidiendo sabiduría para saber qué te está enseñando. En medio de tu sed y de tu desesperación, siempre habrá una peña de Horeb que, tocada por el Señor, saciará tu necesidad, porque todo es por su gracia.