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Versículo:Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra (Génesis 9:13).
Maine y Florida, tenemos que sacarles la foto de nuevo.
¡Sí! Otra foto significaba que Dustin y yo podíamos volver al agua con el delfín. Chapoteé con felicidad hasta el delfín y lo abracé para otra foto. Yo me entusiasmo con los peces de 5 centímetros (2 pulgadas) que tengo en casa, ¡así que esta experiencia me había fascinado!
–Muy bien, gracias por su paciencia hoy. ¿Te gustaría ayudarme con un último truco? –preguntó la presentadora ¿Necesitaba preguntarlo? Dustin y yo esperamos mientras el delfín iba a buscar una boya y se sumergía en el agua. Pronto el delfín reapareció cerca de nosotros con una boya que decía: “Olivia, ¿quieres casarte conmigo? Dustin”.
Dije que sí. Unos minutos después, ya en tierra firme, Dustin se arrodilló para recitar el discurso que había memorizado, y luego me mostró mi anillo de compromiso. El anillo brillaba bajo la luz del sol, pero la razón por la que lo usé con orgullo estaba más relacionada con el significado. ¡Significaba que Dustin y yo habíamos acordado casarnos! Era una prometida. Era la prometida de Dustin. Sería una esposa. Sería la esposa de Dustin. Estos pensamientos saltaban por mi mente mientras movía la mano para ver cómo brillaba el diamante.
Así como Dustin me dio un símbolo de nuestro compromiso el 26 de diciembre de 2012, Dios nos da señales de sus promesas. Luego del gran diluvio que destruyó la Tierra, Dios creó un arcoíris como señal de que nunca volvería a destruir la Tierra con agua. Cuando los cielos se oscurecieran y las gotas de lluvia comenzaran a caer, Noé y su familia podían buscar el arcoíris y recordar la promesa que Dios les había hecho.
Dios nos ha dado una promesa aún más grande: “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna” (1 Juan 2:25). Cuando vemos imágenes de cruces en las iglesias, los boletines o la Biblia, no vemos solo un instrumento de tortura; si fuera así, no las miraríamos más. En cambio, cuando vemos una imagen de la cruz, recordamos el sacrificio que hizo Jesús cuando murió para salvarnos de nuestros pecados y para que vivamos para siempre con nuestro Padre celestial. Él nos ama y quiere pasar la eternidad con nosotros.