Devocionales Matutinos

El Héroe y el Funeral

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Entonces el padre del muchacho gritó: "Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!"» (Marcos 9: 24).

Para tristeza de todos, el bebé nació muerto. Entre tanto, Julie ayudaba a la madre, el esposo y los demás hombres que vinieron en la lancha, le contaron a Unia que habían ido con el chamán de su aldea para que ayudara a la mujer cuando vieron que el bebé no nacía. El chamán no pudo hacer nada por las complicaciones en la salud del bebé. Peor aún, en su impotencia, el chamán le echaba la culpa al padre insistiendo que algo en él estaba repercutiendo en el bebé.

Inmediatamente, Unia organizó su primer programa fúnebre. Había que seguir ayudando a la mujer, así que los visitantes se quedaron algunos días en su casa mientras la madre estaba en condición de regresar. Los misioneros compartieron con gusto lo poco que tenían y trataron de inspirarle esperanza a la triste familia.

Durante el tiempo que estuvieron ahí, el padre de la criatura reveló que también era chamán. Toda la gente de su pueblo les tiene miedo debido a sus poderes, pero dadas las complicaciones de su esposa durante el parto, el padre chamán se dio cuenta de que hay cosas que no podía resolver. Entonces resolvió ir con el otro chamán que se decía ser más poderoso, y tampoco pudo con el caso. No fue sino hasta que llegaron con el misionero que las cosas se arreglaron. El chamán temía que no solo perdería al bebé, sino también a la madre, pero el misionero y la enfermera la salvaron. Ahora el misionero hablaba de un Dios mucho más poderoso que cualquier chamán.

Cuando se supo lo de la esposa parturienta del chamán que fue sanada, la noticia se extendió como fuego en la pradera. «Su Dios; es su Dios el quien la salvó», decían unos. «Si el Dios del misionero ayudó a esa mujer, ese mismo Dios también puede ayudarnos», decían otros.

Al siguiente sábado, Unia invitó a la gente de la aldea a una sombra. Ahí, el misionero colgó su rollo con láminas de las historias bíblicas y les habló del Dios de la Biblia. Las casas en aquella aldea en Sepik aglomeran cinco o seis familias en una sola construcción. La casa que les habían dado a los misioneros era grande y pronto la habilitaron para convertir uno de los cuartos en el dispensario médico. Los misioneros dispusieron de uno de los cuartos para ser el salón de cultos. El resto de la casa se usó para otras familias necesitadas que vinieran por tratamiento.

Devocionales del Martes, 20 de octubre de 2026 ›