
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:«Señor, óyeme, y ten compasión de mí; Señor, ¡ayúdame!» (Salmos 30: 10).
El misionero llegó al lugar a donde lo habían enviado en medio de una pesada lluvia. Las personas en aquel lugar lo recibieron con gusto, cargaron lo que debía poner en la canoa y de inmediato emprendió el recorrido de regreso. Todo iba bien y navegaban con normalidad, hasta el momento cuando pasaron por la aldea donde Unia y Julie habían servido. La gente advirtió el paso del misionero por el río y, desde la orilla, le hizo señas para que se detuviera.
«Misionero, tienes que llevar a esta familia allá al pueblo donde está tu esposa; esta mujer está por dar a luz». La mujer ya tenía dos días en labores de parto y todo lo que las parteras locales podían hacer no ayudaba a la situación. La mujer no pudo dar a luz al bebé durante esos dos días, pero su matriz ya había abierto y el bebé pronto nacería. Fue muy oportuno que él pasara por ahí en ese momento. Unia se dio cuenta de inmediato que la necesidad de esta mujer era mayor que la de los que esperaban los alimentos en el poblado.
Aun sin ser médico ni nada, le quedó claro que el caso era delicado y que la mujer no podía esperar hasta llegar al poblado en la canoa. A esa misma conclusión ya había llegado la familia de la parturienta y los líderes, porque de veras se veía muy próxima. Entonces, habló papá Yoba: «Unia, este caso requiere acción. Siendo que tú fuiste a la universidad y tienes estudios, todos aquí en la comunidad hemos decidido que seas tú quien proceda con el parto. Tú eres el misionero y te harás cargo de todo».
La gente suele pensar que quienes estudian en la universidad se convierten en una especie de sabelotodo, y que son capaces de enfrentar los desafíos de la vida como no lo haría otra persona. Hasta el momento, hay solo siete universidades en toda la nación, lo que significa que menos del 20% de los egresados de preparatoria son admitidos. Por ello, quienes logran estudiar, son vistos casi como genios capaces de todo.
Unia se quedó mudo y desconcertado. Sabía de obstetricia, lo que los aldeanos sabían de física cuántica. Independientemente de las excusas que presentara, la gente no tenía quién más los ayudara. ¡Qué desafío y qué compromiso a la vez! Unia no hallaba qué decir. La tarde caía y tenía que tomar una decisión.