Devocionales Matutinos

Reconocimiento Apropiado

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

El amo le contestó: «Está muy bien. Has sido un administrador honrado y fiel», Mateo 25:21.

PODEMOS DERIVAR APLICACIONES espirituales de casi cualquier experiencia si analizamos con cuidado. Soy enfermera evaluadora en una institución de cuidado de los adultos mayores. La evaluación total incluye la memoria del cliente (el término que usamos ahora para referirnos a los pacientes). Como al 90% de los clientes les falla la memoria, es muy refrescante que alguno reconozca al personal. Por otro lado, puede ser desgarrador cuidar a una persona que padece de Alzheimer o demencia, cuya memoria está completamente borrada. Son como niñitos otra vez. Tenemos que anticiparnos a todas sus necesidades.

Entre nuestros clientes teníamos a una menuda anciana con preciosos ojos azules y que hablaba con mucha tranquilidad. La llamábamos señora B. Andaba en silla de ruedas y dependía de que alguien la llevara de un lado a otro. Era muy amigable y agradecida, aunque con frecuencia, perder la memoria completamente le causaba ansiedad.

Como pasaba a su lado muchas veces al día, le sonreía. Cada vez, cuando me acercaba a ella, me preguntaba cómo me llamo. Siempre le respondí, pero en breve lo olvidaba. A veces recordaba que comienza con G; entonces decía «Ga» o «Gue». Yo lo completaba.

-Gloria -y así durante varias semanas. Entonces un día, cuando pasé junto a ella, me dijo:

-Eres Gloria. Ahora ya te puedo reconocer, aunque no te haya visto en días.

Yo estaba tan encantada como ella. Solamente había necesitado un poco de estímulo.

La señora B tenía cataratas en ambos ojos, así que no veía bien. Cuando se las quitaron, me vio claramente por primera vez sin usar lentes. No cabía en sí misma de alegría.

-Ya te puedo ver, aunque sea desde lejos -afirmó felizmente.

Al pensar en esas experiencias con la señora B, alabo a Dios al extraer algunas alusiones espirituales. Qué poderoso es tener un bendito Salvador que me conoce de nombre desde antes que naciera y jamás lo olvidará. Qué maravilloso es saber que cuando levanta las nubes de mis ojos para que vea con claridad, sus ojos siempre me miran. Me ve claramente. Sé que me reconocerá «propiamente» ese día en que vuelva a recuperar a su pueblo, si permanezco fiel a él.

Gloria P. Hutchinson

Devocionales del Sábado, 30 de diciembre de 2017 ›